lunes, 3 de noviembre de 2008

CHISTE DE ARAGON DIGITAL

El chiste de la semana en www.aragondigital.es que desengrasa un poco este blog inundado por el folletín "Los Golem también lloran".

viernes, 31 de octubre de 2008

LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (10)

Se acerca el desenlace del folletín más enrevesado desde "La Guerra de los Mundos".


Declaración del General Presente ante el Consejo de Guerra presidido por el General Cuadrado y otros cinco militares de alta graduación cuyo nombre no ha trascendido. El jurista que prestó servicio fue la Presidenta del Tribunal Constitucional, Justa L.

Reproducimos la defensa del acusado:

- General Presente: "La cita del Estado Mayor en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc fue muy breve. Informé al ministro de los peligros que nuestros informadores habían detectado por la similitud de la estatua con las observaciones de la NASA.


- General Cuadrado: ¿A qué observaciones se refiere?

- General Presente: A la expedición de la Mars Pathfinder. Nuestros informadores nos hicieron llegar un material muy sensible.

- G.C. ¿De qué tipo?

-G.P. Fotográfico. Se trataba de una foto de la superficia marciana. En ella se apreciaba una estatua semienterrada similar a la que encontró Subirats.

- G.C. Continúe.

-G.P. Expuse al ministro del Interior la absoluta necesidad de intervenir militarmente ante una amenaza extraterrestre. El ministro no me hizo NI CASO. Solamente me exigió responsabilidades por tener un material cuyo origen era la NASA y obraba en nuestro poder de manera injustificada. En una palabra, era fruto del espionaje. Fotos robadas. Se negó a escucharme. la discusión subió de tono. Tres generales estaban conmigo en la necesidad de arbitrar una solución... de fuerza, militar. ¡Había que actuar!

G.C. ¿Cómo terminó la reunión?

G.P. Con una llamada desde la Fundación Dinópolis. La estatua se había movido".


http://palmera.pntic.mec.es/~fbarrada/profesores/imp/9.gif

http://www.unizar.es/lfnae/paginas/p0200.html




LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (9)

Folletín por entregas a la manera de Julio Verne.

Mis investigaciones dieron pronto su fruto. Las marcas aparecidas en forma de mordedura a lo largo del brazo izquierdo del coloso pertenecían sin ningún género de dudas a un Liopleurodon. Un plesiosaurio de 14 metros de longitud, mandíbulas de 3 metros y enormes diente. El más rápido depredador de los mares en la cúspide de la cadena alimenticia. No cabía ninguna duda. Había un registro de las mismas huellas sobre enormes ammonites en el Museo de Historia Natural de Oslo. Y aquel tipo de mandíbula no había vuelto a reproducirse en el mundo animal.

Llegado aquel momento, todo eran preguntas: ¿Qué pintaba una estatua en la tierra hace 160 millones años? ¿Quién la esculpió? ¿Su origen era extraterrestre?

Algunas respuestas parecían más o menos sencillas. La estatua convivió con los dinosaurios que habitaban tierra y mares en el Jurásico Medio. Su presencia en un estrato de la época es irrefutable.

Este ídolo es el único artefacto creado por seres inteligentes antes de la aparición del hombre en la tierra, pues su creación espontánea a manos de la naturaleza quedaba descartada por su perfección en la factura. Así pues, agotadas todas las posibilidades científicas de que una especie capaz de crear una industria se hubiera desarrollado y extinguido en el Jurásico sin dejar huella, la única posibilidad era la existencia de vida extraterrestre. Incluso sin contar con una sola prueba a su favor, era la única teoría posible. Tenía que ser de origen alienígena.

La estatua quedó enterrada en el fondo del mar interior que entonces cubría la Península. Allí pudo quedar, como un pecio hundido, a merced de ictiosaurios, plesiosaurios y peces placodermos que pudieran confundirle con un depredador y atacarle. Pero ¿Cómo pudieron las mandíbulas de un Liopleurodon hacer mella en una superficie mil veces más dura que el basalto?

Mi memoria, enturbiada por las novelas de Julio Verne, trajo imágenes de luchas homéricas en el fondo del mar entre un coloso de piedra de casi 3 metros armado con un terrible martillo y un reptil marino de enormes mandíbulas, grandes aletas y potente cola batiente.

Preguntas sin respuesta. Aquellos días yo aún era feliz.
(Á suivre)

jueves, 30 de octubre de 2008

LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (8)

Folletín ilustrado por entregas. Cuidado, nos acercamos al nudo de la trama



"Dos semanas después protagonicé una gran conferencia de prensa en la sala de los grandes dinosaurios de Dinópolis. Mi intervención fue la que sigue, señor Juez:

- Se trata de una escultura fabricada sobre un mineral desconocido extraordinariamente duro. Su estructura atómica se asemeja a la del diamante. Se encontraba encastrada en un estrato de piedra caliza jurásica, formada hace 160 millones de años, a partir de sedimentos de origen marino.

Es una escultura antropomorfa, de dos metros y 75 centímetros y pesa 800 kilos. Representa a un hombre descomunal, un coloso, que blande un enorme martillo.

En el estudio de fósiles de la caliza hemos encontrado un ammonites, la Garantiana Baculata y un belemnites, el Megateuthis Giganteus. Ambos vivieron durante el Jurásico Medio, hace 160 millones de años. En su superficie, he hallado señales microscópicas similares a las que presentan los meteoritos. Huellas que sólo aparecen cuando un objeto entra en contacto con la atmósfera a miles de kilómetros por hora.

- ¿Quiere decir que se trata de un objeto extraterrestre?”
- Lamentablemente no podemos asegurarlo hasta que no averigüemos la procedencia del mineral.
"Aquel día debí contar todo lo que sabía. Tras diez días extrayendo la escultura y otros diez días para el traslado y estudio, me había familiarizado con su superficie. Ya en el laboratorio encontré unas extrañas marcas en su brazo. ¡Las marcas de una mordedura!"

LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (7)


Cadena SER, noticias:

“Más información sobre el extraordinario hallazgo de una estatua de varios millones de años:

El ministro de Interior, Alfredo Pérez Trubalcaba, se ha referido hoy al hallazgo: “Nuestros científicos han analizado el objeto y lo único que podemos decir es que se encuentra atrapado en una piedra caliza formada hace unos 150 millones de años” – A nuestra pregunta sobre si queda demostrado que esa estatua fue coetánea de los dinoaurios, el ministro ha respondido: “No podemos decir eso; aunque tampoco lo contrario; extraigan ustedes sus propias conclusiones”.

El protagonista del hallazgo, el geólogo Joan Subirats, ha asegurado hoy que no hay dudas sobre su antigüedad:
“En el Terciario, la Península Ibérica estaba sumergida en un gran mar interior. No hay ninguna prueba que pueda refutar que esta estatua quedó enterrada en el fondo del mar cuando nadaban en él plesiosaurios de 15 metros”

El general Presente apagó la radio y se dirigió al comisario Peña:
-¿Lo sabe alguien más?
- Creemos que no- replicó el comisario-Podría cundir el pánico.
- Esperemos que esto no trascienda demasiado rápido. Vigilen a ese soplapollas.

(Á suivre)

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=20117

http://www.dinopolis.com/

LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (6)

Resumen de lo publicado: Joan Subirats, fracasado geólogo y paleontólogo, recibe la notificación del cierre de su cantera. Furioso, lanza su excavadora contra el perfil de piedra y provoca un derrumbamiento que deja al descubierto una estatua de piedra encastrada en la caliza hace 140 millones de años. Impresionado por el hallazgo, Subirats hace una llamada.


El general Presente dejó la transcripción de la llamada sobre la mesa y se dirigió a la ventana.

- ¿Preocupado, general?- dijo el comisario a su espalda.

- Ya hemos visto algo así. Voy a avisar al ministro.

(Á suivre)

LOS GOLEM TAMBIÉN LLORAN (5)


Encontré un objeto construido por el hombre antes de la aparición del hombre. Una escultura encastrada de manera natural en un sustrato de piedra caliza de origen marino formado por sedimentación hace millones de años. Cuando los Dinosaurios dominaban la tierra. Groaaarrr.

Si encuentras algo así, sientes vértigo. Todo lo que has aprendido se va a la mierda. Darwin, la evolución de las especies y su puta madre.

Y tú eres el responsable. No sabes si alegrarte o echarte a llorar. Creo que en aquel momento me alegré.

Mal hecho.

Si hubiera sabido las consecuencias de aquel hallazgo, lo habría ocultado.

Y nunca, nunca habría hecho aquella llamada.
(Á suivre)