

La semana pasada, el régimen indigno de Fidel Castro encarceló al rockero
Gorki Águila por hacer aquello que, se supone, deben hacer todos los punks: tocar un poco la cojonera. Hace un par de años publiqué estas páginas en el volumen "Chocholoco", editado por Malavida. Las recupero para solidarizarme con el R&R cubano. Es mi visión de ese proyecto frustrado para Latinoamérica. Mientras no tengan los cubanos libertad de expresión, de prensa y de asociación, no hay revolución que valga.
